"El Programa Fulbright aspira a llevar un poco más de conocimiento, un poco más de razón, y un poco más de compasión a los asuntos mundiales y de ese modo aumentar la posibilidad de que las naciones aprendan al fin a vivir en paz y amistad."
– J. William Fulbright
Por más de 50 años el Programa de Becas Fulbright ha permitido realizar estudios en Estados Unidos de América a más de 160,000 personas de distintas nacionalidades, y también ha permitido a muchos norteamericanos seguir estudios de investigaciones en universidades e instituciones de los cinco continentes.
El programa surgió a finales de la Segunda Guerra Mundial por iniciativa del Senador J. William Fulbright, motivado por su experiencia como becario Rhodes. Finalizada la guerra, una gran cantidad de equipo militar debía ser devuelto en Estados Unidos a un alto costo. En su lugar, el Senador Fulbright propuso una Ley mediante la cual los países que tenían dichos equipos podrían adquirirlos a cambio de asignar cupos en sus universidades para estudiantes becados.
Desde entonces, personalidades del mundo científico, intelectual y político han participado en el programa. Dicho programa, reconocido mundialmente por su seriedad y prestigio, es considerado como el promotor más importante de intercambio internacional de intelectuales y científicos desde la caída de Constantinopla en el año 1453.
Las becas son otorgadas luego de un concurso donde los aspirantes son seleccionados en base a sus méritos académicos, sin distinción de raza, credo político o religioso, o sexo.
El éxito del programa ha sido asegurado por la creciente interdependencia entre las naciones, lo que ha significado una contínua necesidad de comunicación entre intelectuales y profesionales de diversos países del mundo.
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